Silvia Ugidos

Silvia Ruiz Ugidos nasceu em Oviedo em 1972.

Escreveu, pelo menos três livros: "Las Pruebas del Delito", Rustica, 1997; "Poemas de Silvia Ugidos", Palma, 2001 e "Mi Padre es Ama de Casa" (livro infantil)

Na antologia " La Generación del 99", organizada por José Luis García Martín (Ediciones Nobel, 1999), Silvia Ugidos começa assim:

EL DÍA que me enteré de que la tierra no estaba quieta, que giraba sobre sí misma y además alrededor del sol, confieso que fue un día de gran preocupación, recogí los libros del pupitre y salí al patio de la escuela donde me quedé unos minutos de pie, todo el cuerpo alerta, esperando advertir a través de las suelas de los zapatos la vibración, el movimiento del mundo. Como no pasaba nada barrunté que la tierra se quedaba  muy quieta durante el día y aprovechaba la noche para moverse a toda velocidad, teoría ésta que lejos de sembrar algo de claridad en mi razonamiento infantil me tuvo en grave desasosiego durante algunas semanas. La misma inquietud de entonces me asalta casa vez que tengo que explicarme o explicar las preguntas clásicas que conforman una poética. Tengo además la sospecha de que las opiniones razonadas que los poetas damos acerca de la poesía están muy quietas durante el día y aprovechan la noche para moverse a toda velocidad (…)

 

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Poemas

Yo siempre quise ser una mujer de bien,
ser alguien de provecho, valiente, emprendedora,
mesurada en las fobias, estable en los afectos,
brillante en los estudios, por poner un ejemplo.

Yo siempre quise ser una mujer de bien
y tenerlos a todos felices y contentos,
a mis padres y amigos, a Fulano y a Mengano,
a Diestro y a Siniestro…

Pero hay alguien en mí que todo lo estropea,
que tuerce los caminos, equivoca las cosas,
desbarata mis planes, incumple mis promesas.
Alguien que pisa antes que yo sobre mis huellas.

En fin, visto lo visto, ya lo dicen mis padres:
“a este paso, hija mía, no llegarás a nada”.
Está bien, os lo debo, lo siento, lo confeieso:
aludiendo a un anuncio, no soy como Farala.

Soñadora, insegura, mitómana, algo vaga,
con vocación de hormiga y verano de cigarra,
contradictoria y harta de conciliar extremos
en mi defensa alego

que siempre quise ser una mujer de bien
pero que en su defecto
soy, en el buen sentido de la palabra, mala.

 

La Generación del 99, Antología Crítica de la Joven Poesía Española,

José Luis García Martín, Ediciones Nobel, Oviedo, 1999

Como cualquier ciudad
nosotros también escondemos
turbios itinerarios, edificios ruinosos,
oscuras callejuelas de rencor o deseo,
arrabales de miedo o parques para el amor,
rincones en penumbra donde ocultar secretos,
plazas que nunca visitamos
y aburridos museos donde exponer recuerdos
que a nadie le interesan.
A nosotros
también nos habitan ciudadanos terribles:
funcionarios del tedio,
mensajeros en moto llevándose muy lejos
el paquetito – primoroso y con lazo –
de los remordimientos.
Viajeros que cruzan
con sus maletas camino de otros cuerpos
y sobre todo
transeúntes ajenos a nuestra propia voluntad,
incívicos y tercos;
tienen nombres ridículos
como los sentimientos amor, rencor o miedo
y especulan – como vulgares comerciantes –
con el precio
por metro cuadrado de nuestro corazón.

 

La Generación del 99, Antología Crítica de la Joven Poesía Española,

José Luis García Martín, Ediciones Nobel, Oviedo, 1999

Si regresas, Ulises,
encontrarás allí en Ítaca una mujer cobarde:
Penélope ojerosa
que afanosa y sin saberlo
le teje y le desteje una mortaja
al amor. Ella pretende
aferrarse y aferraros a lo eterno.
Si regresas
hacia un destino más infame aún
que este que yo te ofrezco
avanzas si vuelves a su encuentro.
Más enemigo del amor y de la vida
que mis venenos
es vuestro matrimonio, vil encierro.

Quédate, Ulises: sé un cerdo.

 

La Generación del 99, Antología Crítica de la Joven Poesía Española,

José Luis García Martín, Ediciones Nobel, Oviedo, 1999

Cuando era pequeña
el miedo me esperaba todas las noches
debajo de la cama a la hora de dormir,
bastaba entonces
la súplica infantil de un vaso de agua
para sentir por el pasillo los pasos de mi padre
que acercaban
el talismán seguro para ahuyentar fantasmas
y ya no se atrevían a salir
los monstruos del armario
ni la luz de la lámpara acercaba a proyectar
sobre la colcha su sombra macabra
y detrás de las cortinas el hombre del saco
se hacía pequeño, pequeñísimo hasta desaparecer.

Ahora el miedo me acecha en todas partes,
no respeta los ritos
y se presenta siempre cuando menos lo espero
susurrando que nada dura eternamente
con la voz de algún muerto que regresa a mi sueño
para pedirme un vaso de agua.

 

de La Generación del 99 - Antología Crítica de la Joven Poesía Española, José Luis García Martín, Ediciones Nobel, Oviedo, 1999

São esses que nos passam pelas mãos

com gestos quotidianos,

onde nunca acontece

nada mais senão a vida

com minúscula, quero dizer.

Os do chá com limão enquanto lá fora chove

e se fuma no café para passar a tarde,

os do regresso a casa pelas ruas do costume.

São os dias das coisas pequenas

que secretamente pactuam connosco

o peso dos anos.

Os dias traidores:

silenciosos, amáveis

são o futuro que pouco a pouco aproximam

o oculto abraço da morte

com a mesma doçura

com que os braços do amigo acolhem o meu cansaço.

 

 

poesia espanhola anos 90

trad. joaquim manuel magalhães

relógio d´água

2000

Não acreditávamos nos velhos provérbios

que vaticinam que a ventura é breve

e o amor

um enganoso fruto de coração incerto.

 

Não acreditávamos nos velhos provérbios

e fizemos bem,

quem poderá negar que durante um tempo

fomos felizes, semelhantes a deuses,

que nunca então o medo nos tocou

nem era possível incerteza nos nossos sonhos.

 

Não acreditávamos nos velhos provérbios…

Mas isto era ainda no tempo em que

desconhecíamos as sombras e os ardis

os tribunais funestos que o amor ampara

e os tributos amargos que depois exige o desamor.

 

 

 

 

poesia espanhola anos 90

trad. joaquim manuel magalhães

relógio d´água

2000

Cuando era pequeña
el miedo me esperaba todas las noches
debajo de la cama a la hora de dormir,
bastaba entonces
la súplica infantil de un vaso de agua
para sentir por el pasillo los pasos de mi padre
que acercaban
el talismán seguro para ahuyentar fantasmas
y ya no se atrevían a salir
los monstruos del armario
ni la luz de la lámpara acercaba a proyectar
sobre la colcha su sombra macabra
y detrás de las cortinas el hombre del saco
se hacía pequeño, pequeñísimo hasta desaparecer.

 

 


Ahora el miedo me acecha en todas partes,
no respeta los ritos
y se presenta siempre cuando menos lo espero
susurrando que nada dura eternamente
con la voz de algún muerto que regresa a mi sueño
para pedirme un vaso de agua.

Quando eu era pequena
o medo esperava-me todas as noites
debaixo da cama na hora de dormir,
bastava então
a súplica infantil dum copo de água
para sentir os passos de meu pai
no corredor
trazendo o talismã seguro de afastar fantasmas
e os monstros já não se atreviam
a sair do armário
nem a luz da lâmpada dava para projectar
sobre a colcha a sua sombra macabra
e atrás das cortinas o homem do saco
fazia-se pequeno, pequeníssimo, até desaparecer.

 


Agora o medo assedia-me em todo o lado
não respeita os ritos
e aparece sempre quando menos o espero
sussurando que nada dura eternamente
com a voz de um morto que volta ao meu sonho
pedindo-me um copo de água.

 

 


Tradução Albino M.

Las pruebas del delito, DVD, 1997, p 46

 

Chá para dois

Adoro as tardes indecentes
nos cafés com gente vulgar,
as artimanhas do teu nome
dançando nos meus lábios

A alegoria do chá com limão
(às vezes também com pele e açúcar)
e o garçon tentando manter a compustura
quando nos vê a desaparecer debaixo da mesa.

Adoro os olhos ternos de lobo mau
com que me olhas
e me imaginas debaixo da roupa
e o alvoroço da chuva lá fora
a bater nas janelas.

 


Proposta desonesta

Proponho
a audácia do toque como recurso
para aquelas tardes chatas de domingo
quando a carne docemente proclama
com aquele descaramento do ingênuo:
morde-me agora
ou fica com fome para sempre.

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